Mareo

MAREO

El mareo es un motivo de consulta muy frecuente, existiendo estadísticas que lo cuantifican en un 4% de los pacientes que acuden a los Servicios de Urgencias  y que consideran que hasta  un 1% de la población consulta cada año por este problema.

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INTRODUCCIÓN

Estas cifras aumentan considerablemente con la edad; los ancianos habitualmente presentan múltiples patologías asociadas y están con tratamientos que incluyen varios fármacos, lo que puede complicar el diagnóstico.

A esto se añade la dificultad para la valoración del mareo ya que,  tratándose de un síntoma, depende mucho de la capacidad del paciente para describir lo que le ocurre; pudiendo corresponder además a múltiples procesos de causas variadas que debemos identificar o por lo menos orientar en Urgencias, descartando razonablemente las más graves.

DEFINICIONES

El mareo es un síntoma tan vago que a menudo la descripción que realiza el paciente puede resultar confusa para nosotros. Incluso pueden utilizar expresiones como “parece que me voy a caer”, “estoy flotando” o “como si estuviera borracho”.

Además se puede confundir con otros conceptos relacionados como el vértigo o la inestabilidad. Así que inicialmente debemos tener claras estas definiciones:

  • Vértigo: sensación falsa o distorsionada de movimiento (propio o del ambiente). La percepción más común es la sensación de giro.
  • Inestabilidad o desequilibrio: sensación de rotación u oscilación cuando se está de pie. Se suele producir al caminar y desaparece al sentarse o en decúbito.
  • Mareo: sensación de orientación espacial alterada sin relación con el movimiento.
  • Presíncope: sensación inminente de pérdida de consciencia, acompañado de diaforesis, palidez, acúfenos o visión borrosa.

ETIOLOGÍA

Desde el punto de vista docente podemos clasificar las causas según la sospecha clínica y atendiendo a las definiciones expuestas previamente (tabla 1)

 

 

 

 

Sensación rotatoria

 

 

 

 

Vértigo

Periférico: VPP, neuronitis vestibular, laberintitis, enf. Menière

Central: más frecuente vascular (AIT vertebrobasilar, sind. Wallenberg, infarto cerebeloso), neurinoma del acústico, esclerosis múltiple, epilepsia temporal, migraña basilar

 

 

Sensación de desmayo inminente

 

 

Presíncope

(cardiovascular)

Neuromediado (vasovagal, situacional), hipotensión ortostática, origen cardíaco (más frecuente arritmias, c. isquémica, valvulopatías)
 

Desequilibrio,

inestabilidad

 

Neurológico

Alt. de la marcha, alt. del sist. vestibular o la visión, alteraciones sist. extrapiramidal
Mal definido

No encaja en previos

Psicógeno Ansiedad/depresión

Sme. hiperventilación

 

 

Dentro de un conjunto de síntomas

 

 

Enf. sistémica

Hematológicas (anemias), neoplasias, hemorragias digestivas, endocrinológicas (DM, hipo-hipertiroidismo, alt. Hidroelectrolíticas)

Tabla 1: clasificación etiológica

APROXIMACIÓN DIAGNÓSTICA

El mareo es un término utilizado frecuentemente por los pacientes,  y que inevitablemente  nos obliga a profundizar en el interrogatorio con el fin de encontrar la relación con los diferentes mecanismos fisiopatológicos. En este caso la anamnesis es fundamental y , aunque en Urgencias el tiempo es limitado, debemos intentar en primer lugar que el paciente defina y concrete lo más posible su sensación. De esta forma podemos conseguir la orientación inicial hacia alguna de las etiologías.

Son muy importantes los síntomas acompañantes: dolor torácico, disnea, cefalea, palpitaciones, etc. También pueden existir desencadenantes como los cambios posturales o los movimientos cervicales-cefálicos.

El perfil temporal del mareo puede ayudarnos en el diagnóstico: agudo (“me he mareado”), episódico (“me dan mareos”) o crónico  (“estoy todo el día mareado”)

Se deberá recoger información sobre los antecedentes médicos  y psiquiátricos así como la toma de fármacos o el consumo de tóxicos (tabla 2)

La exploración física puede completar nuestra orientación diagnóstica inicial. En este caso los signos vitales son fundamentales:

  • TA: si está elevada, se asocia más a procesos neurológicos agudos como la isquemia o la hemorragia cerebral. Si está disminuida, habrá que pensar en los fármacos que toma y descartar otros procesos como la presencia de hemorragias, vómitos y diarrea.
  • Frecuencia cardíaca: tanto lenta como rápida o si el pulso es arrítmico puede orientar a causa cardiológica.
  • Temperatura: todos los procesos febriles pueden acompañarse de mareo.
  • Frecuencia respiratoria: la taquipnea puede orientarnos tanto a procesos graves (como la embolia pulmonar) como a otros de origen psicógeno (como el síndrome de hiperventilación).
  • Glucemia capilar: sobre todo en diabéticos, dado que tanto la hipoglucemia como la hiperglucemia pueden producir mareo.
  • Pulsioximetría: la hipoxia puede ser causa orgánica de mareo.

Posteriormente debemos realizar una exploración física general y neurológica completas.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS

Los hallazgos obtenidos en la anamnesis y en la exploración física nos orientan a la hora de solicitar las pruebas complementarias para descartar patología orgánica.

El ECG se realizará para el despistaje de los trastornos del ritmo cardíaco y también si existen síntomas asociados como el dolor torácico, las palpitaciones o la disnea que puedan obligar a descartar cuadros graves como la cardiopatía isquémica o la embolia pulmonar.

La analítica puede ayudarnos en la valoración del mareo y de su posible origen orgánico. El hemograma descarta enfermedades hematológicas agudas, enfermedades infecciosas y datos de hemorragia aguda o crónica (si evidenciamos anemia). La bioquímica para descartar insuficiencia renal, alteraciones hidroelectrolíticas, debiendo incluir enzimas cardíacas si sospechamos cardiopatía isquémica; PCR y procalcitonina si sospechamos proceso infeccioso. Si existe hipoxemia en la pulsioximetría solicitaremos gasometría arterial basal, que incluirá niveles de CO si interesa descartar intoxicación por monóxido de carbono. La coagulación debe solicitarse en todo paciente anticoagulado o en quien sospechemos la presencia de proceso potencialmente quirúrgico, incluyendo el dímero-D sólo ante la sospecha razonable de embolia de pulmón. El sedimento de orina si buscamos algún proceso infeccioso y los tóxicos para el despistaje de la relación del mareo con el uso o abuso de sustancias como los opiáceos, cannabis o cocaína.

La radiografía de tórax en los casos en los que el mareo se acompañe de dolor torácico o disnea. También si  existe fiebre para descartar neumonías o si objetivamos hipoxia en la pulsioximetría o una auscultación pulmonar patológica.

TAC craneal si sospechamos causa neurológica.

TRATAMIENTO

Si durante el proceso diagnóstico encontramos causas orgánicas que justifiquen el mareo, el tratamiento será específico para cada entidad (anemia, hemorragia digestiva, arritmia cardíaca, cardiopatía isquémica, embolia de pulmón o ictus entre otras)

En Urgencias se deben descartar razonablemente las causas agudas y graves. Y es posible que no encontremos la causa pero podamos concluir que se trata en ese momento de un síntoma inespecífico e incluso banal que no precise tratamiento. En este caso debemos emplear un poco de tiempo para informar y tranquilizar al paciente; así de esta forma evitaremos situaciones incómodas en el momento del alta e incluso exigencias acerca de diferentes pruebas complementarias o consultas a especialistas.

Descartadas causas orgánicas no debemos olvidar revisar los fármacos  que toma el paciente de forma crónica, alguno de nueva prescripción, modificaciones en las dosificaciones o posibles interacciones que puedan hacernos pensar en su relación con el mareo (tabla 2). En este caso podemos realizar una  intervención en su tratamiento o por lo menos apuntar en el informe dicha posibilidad para que el médico responsable considere esta opción.

 

 

TÓXICOS

Monóxido de carbono

Cannabis

Opiáceos

Alcohol

Cocaína

Drogas de diseño

 

 

 

FÁRMACOS

Antihipertensivos, incluidos diuréticos y vasodilatadores

Antiarrítmicos

Ansiolíticos/hipnóticos (BZD)

Antidepresivos

Otros: antihistamínicos, anticomiciales, antiparkinsonianos, analgésicos opiáceos

Tabla 2: tóxicos y fármacos más frecuentemente implicados en el mareo

ERRORES FRECUENTES

☺ ERRORES FRECUENTES:

  • Minimizar la queja del paciente puesto que se trata de un síntoma que puede resultar vago e inespecífico.
  • Por el contrario, podemos solicitar excesivas pruebas complementarias o interconsultas a especialistas por miedo a dar el alta al paciente sin conocer la causa exacta, prolongando su estancia en Urgencias de forma innecesaria.
  • Falta de información al paciente que puede resultar problemática en el momento del alta.

PUNTOS A RECORDAR

 ☺ RECUERDA:

  • En la evaluación del mareo en Urgencias se debe ser sistemático para descartar las causas agudas y graves.
  • La mayoría de las veces se trata de un proceso banal y su abordaje inicial puede no requerir pruebas diagnósticas complejas pero siempre va a precisar de una anamnesis y exploración física detalladas.
  • Tener en cuenta la importancia de los fármacos o tóxicos como causa del mareo.

AUTORES

Juan Carlos Silva Brizuela. Médico adjunto. Servicio de Urgencias HUMV

Sergio Rubio Sánchez. Médico adjunto. Servicio de Urgencias HUMV

BIBLIOGRAFÍA

  1. Tratado de Medicina de Urgencias, 2ª Ed. 2021 (Ergon), Sec 2-3 Mareo. Vértigo 157-160 pág. M. Santisteban Bocos, J. Aguirre Herrero, M. Martínez Ortiz de Zarate
  2. Neurología, 6ª Ed. 2018 (Elsevier), J. J. Zarranz. Mareo y vértigo. Sordera y acúfenos. 105-116 pág. J. Gonzalez-Menacho, J. J. Zarranz
  3. Urgencias en Medicina, F. J. Callado Moro-F. Richard Espiga (HUBU), 5ª Ed. 2012 (Librería Berceo). Mareo y síncope. 188-194 pág. L. García López
  4. Tratado de Medicina Interna Goldman-Cecil, 26ª Ed. 2021 (Elsevier). Evaluación del paciente “mareado” Baloh, Robert W.; Jen, Joanna C.
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